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Archive for 12 junio 2011

Parece una obviedad, pero no deja de resultar necesario empezar señalando que Pentecostés marca el inicio del tiempo de la Iglesia. Hasta pocos días antes Jesús ha acompañado el camino de sus discípulos, se ha aparecido a ellos tras la Resurrección y se ha despedido dejando un misión por cumplir: Anunciad la Buena Nueva desde Jerusalén hasta los confines de la tierra. Pero antes de iniciar dicha misión debáin esperar en jerusalén a que el Espíritu descendiera sobre ellos.

¿Qué pasó aquella mañana? ¿Qué sucedió para que este pequeño grupo saliera a la calle y empezara a anunciar el Kerigma de Cristo, muerto y resucitado para la salvación de los hombres? ¿Cómo es posible que “todos” entendiesen lo que les estaban anunciando?

Hemos de mirar la vista mucho más atrás; a un episiodio del Antiguo Testamento cuando los hombres querían ser como Dios y empezaron a construir una gran torre. Dios viendo la altanería del hombre decido confundirles y desde ese momento la lengua se convierte en un motivo de desencuentro y división. Hoy, en Pentecostés, el lenguaje se vuelve universal, todos los hombrs y mujeres, sea cual sea su lengua pueden entender el lenguaje del Evangelio. ¿Por qué? La palabra clave es AMOR. En efecto, los Apóstoles se ponen a anunciar el Evangelio del Amor, el Evangelio de Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre por el amor de Dios a los hombres. ¿Es o no inteligible este lenguaje?

Hoy 2000 años después el Evangelio se sigue anunciando en todos los rincones de la tierra, pero el resultado no parece ser el mismo. Esa mañana de Pentecostés se unió al grupo de los Apóstoles una multitud. ¿Qué fue lo que les atrajo entonces y que hoy parece no encontrarse en nuestro anuncio? Creo que una de las palabras clave es COHERENCIA y la otra, la ya mencionada del AMOR.

En fecto, los que nos movemos por este mundo virtual, nos encontramos con una gran variedad de mensajes, todos ellos con clara intención evangelizadora y de construcción de la Iglesia, pero sin embargo en muchas ocasiones, lejos de buscar la unidad de los cristianos, lejos de buscar la Verdad del Evangelio, parece que lo que buscan es la confontración, el desencuentro.

Cristo abrió sus brazos en la cruz para acoger a todo el que le busca sinceramente, es más, incluso sale Él al camino a buscar a sus hijos dispersos por el mundo. Cristo, prometió el envío del Espíritu para que todos seamos uno como Él y el Padre son uno, ¿por qué entonces buscamos la división, el enfrentamiento? La Iglesia es muy grande, en ella tenemos cabida todos los que queramos vivir de forma radical el Evangelio, ¿qué importa que celebramos en latín o en castellano? ¿qué cantemos gregoriano o usemos guitarra y batería en nuestras celebraciones?  ¿No dijo el mismo Jesús aquello de que “llegará un día en que se rinda culto al Padre en Espíritu y Verdad?¿Qué más da que dedicquemos nuestra vida a los más pobres o al estudio, o la evangelización en el mundo de la cultura o de la universidad o de la política o del trabajo? La mies es mucha y los obreros pocos, dejemos que sea el Señor quien llame y envíe a cada uno de los hombres y mujeres a trabajar en la viña en el lugar y el momento que considere oportuno.

Quizás sea buen momento para que nos detuviésemos de nuevo a releer las parábolas del Reino y así poder comprender que es lo que el Señor pide de cada uno de nosostros, para ello enemos que dejar que el Espíritu destile sobre nosotros sus siete dones y que los recibamos con humildad.

Hoy celebramos Pentecostés, “cuando Él venga sobre vosotros os revelará la verdad plena”. Dejemos que esa verdad nos sea revelada, no queramos encorsetar al Espíritu en nuestra verdad, y caminos todos tras aquel que es “Camino,Verdad y Vida”

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